
Nada supera el amor de Dios. El es el Ser Supremo, el Amor puro y verdadero; su Palabra da esperanza y vida, revitaliza nuestro espíritu. Te invito a abandonarte en sus Brazos Paternos.
No te pierdas la oportunidad de experimentar el amor de Dios, la paz y felicidad que sólo Él puede dar. Cuantas veces no busqué la felicidad en el buen prestigio, las amistades, alguna relación, las fiestas, el alcohol; pero aunque tuviera miles de amigos que me adoraran no quedaría satisfecho, porque tener tu espíritu completamente satisfecho le corresponde a Dios. En Él se puede encontrar fuerza para superarse y salir con la frente en alto después de cada batalla de la vida.
Cada ser humano es afortunado, no solo por el hecho de existir, sino porque es hijo amado de Dios. Anímate a depositar tu confianza en Dios puesto que Él quiere exclusivamente tu felicidad y que alcances tu realización personal.
Y recuerda, tal vez Dios no te quite los problemas y dificultades que estas enfrentando, pero te garantizo que te dará paz en medio de ellas.
