El sentido de vivir

¿Para qué vivimos? ¿cuál es el sentido de nuestra existencia? La vida se puede ir en un abrir y cerrar de ojos, pienso que debe ser muy reconfortante que en el último momento de nuestras vidas podamos mirar atrás y sentirnos satisfechos de haber dibujado sonrisas en muchos rostros y de haber ayudado a tantas personas como nos fuera posible.

Mi abuelo materno, que en paz descanse, fue un hombre muy noble de corazón que dejó una gran huella en los corazones de sus familiares, pero también en la vida de muchos amigos y conocidos que recibieron de él mucho amor, ayuda y buenos tratos. Para eso creo que hemos venido a este mundo; si Dios siendo Omnipotente y el Rey del Universo, se hizo hombre como nosotros y uso su vida para servir a los demás y darse amorosamente hasta el punto de dar su vida por toda la humanidad, no es difícil llegar a la conclusión de que eso mismo quiere que hagamos, ya que así nos esperará la alegría de haber dado alivio, alegría y paz a muchos corazones, además de que así nos esperará también la mayor de las recompensas, la Resurrección a la vida eterna junto al Padre.

Entonces dirá el Rey a los de su derecha: «Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme». Entonces los justos le responderán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?». Y el Rey les dirá: «En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis». (Mateo 25, 35-41)

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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