La fe vence el miedo

Para mí, que soy un hombre que cree en Jesucristo, Él ha tenido un rol sumamente importante en mi vida; digo esto porque en el momento que más hundido me sentí, cuando no tenía fuerzas ni esperanza para vivir; me aferré a mi fe católica. Confiaba en que de alguna manera, Dios iba a sacarme de esa oscuridad de angustia y depresión en la que me encontraba.

No voy a decir que mágicamente todo cambió, fue un proceso que conllevó principalmente el acompañamiento psicológico, emocional de mis seres queridos y ayuda profesional. Esto, acompañado de esa esperanza en lo Divino, que me ayudaba a perseverar en mis procesos de sanación interior.

Durante esos años de inestabilidad psicológica emocional, tuve toneladas de miedo; tanto así que no quería salir de mi casa a tener que enfrentar la cotidianidad. Mi temor abordaba todo: las personas, mis responsabilidades sociales, académicas, profesionales; el servicio en la parroquia y principalmente tenía miedo al auto percibirme como un incompetente.

Pero además de todos esos miedos, tenía una esperanza certera de que Dios estaba allí y no me iba a fallar ni abandonar nunca. Junto con esa confianza, estaba mi mirada fija también en la Virgen María, a quien procuraba rezarle todos los días el Rosario. Mis momentos más oscuros eran soportados a causa de esa microscópica luz que veía en el fondo de la oscuridad. Un rayo apenas perceptible de esperanza que me incentivaba a no rendirme.

Dios no defrauda, eran mis palabras; Dios no defrauda.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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