Muchas veces en la vida he tenido situaciones difíciles que enfrentar, circunstancias que inevitablemente suceden y que se salen del alcance de mis manos. Como puede pasar con cualquier persona, yo he renegado de esa realidad que me toca vivir intentando forzar las cosas para que sean diferentes. Sin embargo, hay circunstancias de la vida que a veces no queda más que aceptarlas. Yo en momentos como esos digo: Buenos Señor, no entiendo esto que estoy pasando y no lo deseo, pero si es tu Voluntad, que así sea.

En mi caso particular, procuro tener una actitud de abandono en la Providencia de Dios. Me resuena esta frase bíblica: TODO LO PERMITE PARA EL BIEN DE LOS QUE LO AMAN (Romanos 8, 28). Es difícil confiar cuando se avecina la enfermedad, los problemas financieros, la escasez material, las preocupaciones y miedos. A veces, aceptar las situaciones que se enfrentan es la solución para tener paz mental y espiritual. Qué magnífico sería poder controlar todo lo que acontece en nuestras vidas y entorno; pero la historia es otra y buscando la buena salud integral como personas, puede ser de gran ayuda la aceptación y confianza en medio de la tribulación.
