A veces en momentos de ansiedad he sentido ganas de tener un gran protagonismo en el mundo, ser importante, prestigioso y ganar mucho dinero. Después cuando la ansiedad bajaba y venía la calma, en un momento de oración llegué a la conclusión de que para mí, lo primordial es vivir para agradar a Dios. Considero que no me es muy beneficioso ganar todo el dinero del mundo y ser exitoso en la vida, si Dios no es el centro de mi vida.

Mi gran reto en la vida es confiar plenamente en Dios. Aunque a veces parezca que todo está en contra de mí, me repito esta frase: El Señor nunca defrauda. Me hace pensar en Jesús cuando pasaba por sus momentos más difíciles. En el Getsemaní le dice al Padre prácticamente que Él no quería pasar por lo que se avecinaba, es decir la Pasión y muerte en la cruz. Pero viendo en eso la Voluntad del Padre y aunque no era su deseo, le dijo: Padre, que no se haga como yo quiero, sino que se haga tu Voluntad.
Ante todo, trato de depositar mi confianza en Dios y ocupar mi mente en cumplir diariamente mis responsabilidades de la mejor manera. Considero importante vivir en la verdad y la justicia, pero sobre todo en la Misericordia y el amor. Cuando no comprendo o no quiero algo en mi vida, simplemente digo: Señor no lo entiendo, no lo quiero, pero que se haga tu Voluntad.
