¿QUÉ TANTO CONFÍAS?

¿Confío verdaderamente en Dios?

Hace tres años yo afirmaba que confiaba plenamente en Dios y que estaba abandonado en su Voluntad; sin embargo, en mi corazón afirmaba: ¡Esto es lo que tiene que pasar en mi vida!

Confiaba en Dios aparentemente, pero a la vez, tenía definido lo qué tenía que suceder para mi porvenir. Esto me llevó a experimentar una inmensa desilusión al no darse los acontecimientos como yo esperaba.

Es curioso como yo inconscientemente asumía el papel de Dios en lo que se refería a mi vida y porvenir. Claro, sé que uno como ser humano se planifica, plantea sus sueños y metas personales y creo que es lo más lógico. Pero considero que uno controla sus planes, sin embargo, el futuro es incierto. Yo de cierta manera tenía un concepto de saber claramente lo que Dios iba a hacer a mi favor y lo que no. En mi mente, mi voluntad era un dictamen divino con carácter irrevocable.

No te afanes por el mañana. Cada día trae su propio afán. Mateo 6, 34

Por supuesto que esa actitud que ahora me parece que fue algo arrogante, me trajo unos golpes durísimos en la vida. Que la vida me bajara de mi nube de omnipotencia cuando lo que yo había predestinado no salía como esperaba, era un duro golpe para mi ego. Después de tantos estrellones llegué a una conclusión para tener paz. Me decía: Enoc, no te afanes por el mañana, ni te estreses por el pasado que ya no se puede cambiar. Recuerda que Jesús dice: Cada día trae su propio afán. Así que vive un día a la vez.

Esto ha traído como consecuencia, la serenidad inrerior que antes no había tenido.

Avatar de Desconocido

Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

Deja un comentario