EN MANOS DE DIOS

Me gusta como suena esto:
Estoy en las Manos de Dios.

Si hay algo de lo que estoy seguro, es que tengo una gran responsabilidadcon sobre todo aquello que me corresponde hacer en cada ámbito de mi vida: laboral, familiar, eclesial, personal y social.

Creo firmemente en la existencia de Dios y de que Él tiene un Propósito claro para mí vida y a través de ella. Eso me brinda serenidad ante los acontecimientos de mi existencia. Me hace suspirar con alivio para afirmar: Señor, Tú estás al volante de mi vida.

Dentro de mis posibilidades, procuro aportar cosas buenas en la sociedad. Creo que para eso Dios me ha traido al mundo; para hacer el bien. Considero que la vida no tendría sentido si no se utilizará para ayudar a los demás para alcanzar un bien mayor.

Allí es precisamente donde veo la Mano de Dios, puesto que creo que Él me va poniendo cada día una serie de oportunidades para hacer el bien a otros. Mi deber como hijo suyo está en aprovechar cada una de esas oportunidades para recordar a las personas que no están solas, que alguien se preocupa por ellas y que sepan que son seres humanos amados por Dios. Pero considero importante que las personas vean ese amor de Dios reflejado en el prójimo que se preocupa por ellos para que así puedan ver a Dios como el Padre amoroso.

Dice la Palabra de Dios: ¿Cómo puedes decir que amas a Dios a quien no ves, si no amas a tu hermano a quien ves?

Creo que estoy en Manos de Dios y que Él pone en mis manos ayudar a otros a darse cuenta de ello en sus vidas también.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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