NO ES COMPLICADO. ES SIMPLE.

¿Eres de lo que piensa que vivir es complicado?

Existen personas que se quejan diariamente de casi todo lo que les sucede y nunca hay paz por pensar en lo que quisieran y no tienen o pensando en todas las cosas negativas que componen sus vidas.

Vivir es una práctica constante. No hay altos mientras haya vida. Aunque me encierre en un cuarto permanentemente, mi vida sigue. Algunos hacen cosas así por miedo a enfrentar su realidad. Otros viven desenfrenadamente sin pensar en el mañana, de forma temeraria y hasta violenta rompiendo reglas para «sentirse vivos».

La vida es simple, el ser humano la complica. Por ejemplo: cuando busco una explicación para cada cosa que me sucede en la vida. Conseguí un empleo. Dios me está recompensando porque he sido bueno. Me enfermé gravemente. Dios me está castigando porque no he sido un buen hijo. Todo me sale mal. Estoy pagando por el pecado de mis padres u otros antepasados.

¿Cuál es la necesidad de estar buscando una justificación a la vida? La vida es lo que es: LA VIDA. Esta conlleva todo tipo de circunstancias: Alegrías, tristezas, dicha, desgracia, salud, enfermedad, etc. La vida no es buena. La vida no es mala. La vida es: LA VIDA con todas sus matices y realidades. Extraño sería que todo lo que sucediera fuera a mi favor o que todo lo que sucediera fuera desgracia. La vida se compone de un todo. No hay necesidad de justificar la realidad.

Ser coherente y responsable con lo que la vida me da, es algo de lo que sí me podría ocupar (no preocupar). Vivir es lo más fácil del mundo. Cuestionar mis circunstancias y mi realidad cotidianamente me complica todo. Sé justo, sé responsable, sé servicial, amoroso, atento, honesto, diligente. Vive moral y éticamente bien. Sé un buen ciudadano y no cuestiones con por qués a la vida. Sé feliz, no te compliques.

LA CLAVE DE LA FELICIDAD NO ESTÁ EN LO QUE ME TOQUE VIVIR.

LA CLAVE DE LA FELICIDAD ESTÁ EN LA ACTITUD CON LA QUE VOY A VIVIR LO QUE ME TOCÓ.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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