¿QUIÉN TIENE LA RAZÓN?

Discutir no es malo en sí. Lo importante es cómo y con qué fin lo hago.

Imagen de Mircea – See my collections en Pixabay

En toda relación humana. Ya sea entre amigos, pareja, familia o empresa puede haber momentos en los cuales ambas partes tienen una opinión contraria, por lo tanto esto genera una discusión, porque tanto uno como otro están convencidos de tener la razón y comienza a veces la batalla de demostrar que yo estoy en lo correcto.

(Cabe resaltar que me refiero a discusiones casuales. Está claro que en circunstancias profesionales, familiares o sociales donde existe una jerarquía definida, se debe obedecer tal cual lo que se ordena o solicita).

Un profesor de Corrientes Filosóficas me enseñó algo que nunca se me olvidará sobre las discusiones:

En cada discusión entre dos o más personas en la que hay opiniones contrarias, cada cuál tiene un argumento que sustenta por qué se tiene la razón.

Por ejemplo:

Una persona dice que: cuando hay nubes grises es porque va a llover y lo sustenta.

La otra persona dice que: no necesariamente vaya a llover cuando hay nubes grises y lo sustenta.

Ambos tienen un argumento con su propio fundamento.

El objetivo de la discusión no es demostrar quién tiene la razón. No es mi finalidad convencer a la otra persona o que ella me convenza a mí. La finalidad es que cada uno presente su argumento respetando la opinión del contrario. Al final ambos toman lo que les sirve del argumento opuesto y se van a casa con una nueva idea que le ayudará a hacer su propia evaluación para decidir si su argumento era correcto o no. Pero hago constar, que corresponde a la propia persona decidir lo que a su criterio considera correcto, puesto que nadie puede obligar a otro a pensar o creer algo que no quiere creer o pensar.

Otro error que solemos cometer, adicionalmente de querer convencer al otro de la propia teoría, es que al ver que no puede hacer cambiar la opinión del otro, se va al plano personal ofendiendo o atacando al otro.

Hay que tener claro que en una discusión mi enfoque debe estar en el tema de discusión y nunca en la persona. Si estamos hablando de las nubes grises, a lo largo de todo el debate, cualquier comentario que haga es relacionado a las nubes grises. No puedo, en un intento de convencerle (que no es lo correcto), insultar a la persona por no pensar como yo o tratarla de ignorante.

En conclusión, estamos llamados a respetar las opiniones contradictorias a las nuestras sabiendo que todos tenemos derecho a tener nuestro propio criterio. Más bien el reto es poder entender el punto de vista de quien tiene una opinión contraria, lo cuál no necesariamente significa que va a cambiar mi convicción.

SI QUIERO RESPETO, DEBO TENERLO TAMBIÉN HACIA LOS DEMÁS.

Avatar de Desconocido

Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

Deja un comentario