El Man me rescató – 2da Parte

CASI ME AHOGO, PERO GRACIAS A DIOS SOBREVIBÍ

Estando al borde de mi rendición y desaparición del mundo, habiendo probado las lista completa de conceptos de felicidad sin un resultado exitoso; vi de forma inesperada un concepto de felicidad que ni siquiera tenía apuntado en mi lista. Si no me hubiera quedado sin recursos para encontrar la felicidad, estoy seguro que jamás hubiera buscado esa última alternativa. Y esa alternativa fue buscar a El Man, a Jesús.

Lo que sucede conmigo es que yo soy muy curioso de la vida, yo soy un aventurero, un explorador, un investigador del sentido de mi vida. ¿Con qué fin? Pues con el fin de ser feliz; yo no me conformo con estar bien, yo quiero estar completamente bien, feliz, realizado personalmente y vivir en la plenitud de mi existencia, tener el sentido de mi vida claro y mi propósito, yo verdaderamente quiero (en mayúscula cerrada) VIVIR. En cuanto a vivir, yo no acepto el conformismo. Vamos a lo profundo como dice mi papá (como lo considero) Marco Pineda.

Para ser sincero, considero que uno puede tener una vida normal sin tener a Dios presente, pero estoy completamente seguro que sin Dios, aunque se viva bien, no se va a encontrar la plenitud del bienestar, la paz y la felicidad. Sin Dios hay una aparente felicidad, pero no una realización verdadera ni completa. Yo no podría vivir incompletamente bien. Por eso me aferro a Dios, porque Él me da entusiasmo de vida y un nuevo aire de amor, gratitud y gozo, aún en medio de las peores tormentas. Dios es amor. Con Dios el amor en mí y el amor proyectado hacia los demás puede alcanzar su máxima expresión.

Incluso hay personas que siguen el camino de Dios, sin ni siquiera conocer directamente de Dios. Si nos ponemos a ver la vida de Jesús, él nos resumió su propósito para nuestras vidas a través de su ejemplo. Este propósito se resume en servir, pero servir con amor. Y existen personas que desconocen totalmente de la fe, pero sus vidas están basadas en el servicio y el amor. Estoy seguro que ellos están más cerca de Dios que muchos que somos asiduos en ir a misa, orar y rezar, pero que muchas veces no cumplimos con lo principal que es ser generosos y proyectarnos hacia el bien común.

Para seguir el cuento de cómo me salvó el Crack de Jesús, empezó por mi entrada voluntaria a las catequesis de confirmación de mi Parroquia, Santuario Nacional del Corazón de María. Yo tenía 19 años y me aceptaron en el grupo de confirmación juvenil. Allí comencé a conocer de Dios, primero empecé a hacerme mis ideas sobre Dios según mi percepción egoísta y soberbia. Con el pasar del tiempo, fui descubriendo a un Dios muy diferente al que yo me había planteado. Lo más importante es que descubrí que Dios no es un Juez Castigador. Sino que más bien Dios tiene un almacenamiento infinito de AMOR y MISERICORDIA por mí. Experimentar esa realidad en mi vida, fue encontrar aquella verdadera FELICIDAD que tanto busqué.

Hoy puedo decir que: Finalmente encontré la fuente de FELICIDAD.

Ahora sí no me suelto del Man.

Avatar de Desconocido

Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

2 opiniones en “El Man me rescató – 2da Parte”

  1. Gracias Enoc por compartir tu experiencia de vida. A todos nos ayuda saber cómo y dónde otro ser humano encontró un camino de VIDA. Muchas bendiciones más de parte del «Man».

    Me gusta

Deja un comentario