
Es común ver en las películas, a la valentía representada a través de un superhéroe que pelea contra un villano a muerte. Cuando vence al villano, se considera valiente porque acabó con ese mal y ahora el mundo está a salvo y en paz.
Considero que la valentía verdadera está en enfrentarse, no con un villano, sino consigo mismo. Mirar al interior de uno mismo y enfrentar los miedos, preocupaciones, realidades personales, emocionales, de salud, entre otros; es lo que conlleva la valentía verdadera. Vemos a tantas personas que no pueden estar en silencio mucho tiempo y prefieren tener en todo momento, música, radio, televisión, estar en las redes y siempre ocupados en algo. Todo esto, para evitar estar en silencio y escuchar la voz de la conciencia y de la realidad propia.
A veces un pasado por el que no se hubiera querido pasar, causa un remordimiento y rechazo de la propia historia de vida, que no permite enfocarse en el presente y menos proyectarse al futuro. Heridas que no se quiere descubrir para sanar, causan un estancamiento. Miedos a los cuales no se cuenta con el valor para enfrentar, provocan quedarse congelados en un estado de vida de cero productividad y poco o nada de avance.
Enfrentarse a uno mismo, es el verdadero heroísmo. Mirarse con honestidad y decir: este soy yo, esta es mi realidad, soy débil en esto, soy fuerte en esto. Mi mayor miedo es este; mi mayor pasión es esta. Estoy enfermo, tengo estos defectos, tengo estas virtudes. No soy perfecto, soy humano. Me equivoqué. Aceptar la realidad de nuestra humanidad y seguir adelante, es lo que nos hace verdaderos superhéroes.
