El precio de ser tú

Se tú mismo.
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

¿Qué puedo ganar con ser yo mismo? Puedo ganar paz conmigo mismo; y eso es lo más importante para mí, la paz de mi conciencia. Además, otros resultados adicionales por ser auténtico pueden ser ganarme más amigos, pero también enemigos. Prefiero ganarme amistades y enemistades sinceras que amistades hipócritas por aparentar ser alguien que no soy.

Sinceramente yo no considero a nadie mi enemigo. Aunque hubiera gente que estaran en contra de mí por alguna que otra razón, para mí no hay justificación por la cual odiar a alguien. Como dice Jesús:

‘Si alguien te pega en una mejilla, pon la otra’.

Pero cuidado de que no vayamos a malinterpretar estas palabras. Jesús no está diciendo que seamos masoquistas y que si alguien nos pega y nos maltrata, nos pongamos allí para que nos siga maltratando. Jesús lo que está diciendo es que ante el mal que nos hagan, no paguemos con mal (venganza). Por lo tanto, al que me hace mal, le pago con bien. No es lo mismo pagar con bien que dejar que me sigan haciendo mal.

Cuando a Jesús lo presentaron ante el sanedrín encadenado, lo abofetearon. Jesús no puso la otra mejilla. Jesús dijo: Si he faltado en algo con lo que he dicho dime en qué fue. Si no he faltado en nada, ¿por qué me pegas?

Jesús se daba a respetar también. Y tú y yo como seres humanos, no podemos dejar que nadie pisotee nuestra dignidad. No voy a pisotear la de nadie ni hacer mal a nadie, pero si pisotean mi dignidad, buscaré distanciarme de esa persona que lo único que causa es mal en mi vida.

Te invito a encontrar tu autenticidad, ser tú, sin importar las críticas, respetando también a los demás por quienes son. Pero no permitir que nadie te pisotee.

Paga el mal, con bien.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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