Los que sufren en silencio

El amor es una necesidad silenciosa.
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Me he puesto a pensar que a veces uno sufre en silencio. Esconde el dolor y las lágrimas detrás de una sonrisa, jocosidad e incluso tras una actitud irritable o indiferente. El sufrimiento a veces puede ser tan grande que puede llevar a la locura.

Un amigo psicólogo me decía que cuando la persona recibe golpes de la vida muy fuertes o recurrentes; llega un momento en el que a la mente se le hace imposible lidiar con esas cargas emocionales y colapsa. Algo así como desconectar un cable del toma corriente. Muchas veces experiencias insoportables o traumáticas emocionalmente hablando, llevan a la locura o por decirlo de otra forma, se convierten en detonantes para despertar un tratorno psicopatológico.

Yo sufrí muchos años en silencio por cargas emocionales exageradamente grandes para mí. Aunque lo he tenido todo a nivel de mis necesidades básicas para vivir, mis emociones han sido muy inestables y he estado bajo altos grados de presión.

Parece absurdo, viéndolo desde afuera, cuando una persona a nivel externo tiene todo, pero sufre tanto. Me he dado cuenta que el bienestar de la persona no se alcanza únicamente llenando las necesidades de hogar, alimento y dinero. Las necesidades emocionales también son claves para completar el bienestar personal. Dentro de las necesidades emocionales está el amor, el cuál es el centro para que el ser humano esté plenamente bien emocionalmente.

El asunto es que es más fácil ayudar a alguien que tiene hambre, comprándole un almuerzo o cuando alguien tiene frío, consiguiéndole un abrigo. Sin embargo, es complicado descubrir cuando alguien tiene hambre de amor, de atención, de alguien que le escuche; y difícilmente una persona expresa cuando tiene ese tipo de necesidades emocionales.

Por eso considero que es muy importante ser amable, atento, saludar siempre que se pueda de forma personalizada, hacer saber a quien tengo cerca de mí que es importante; sonreír a todos. Amar no cuesta nada y puede salvar vidas. Viviendo responsablemente se aprovecha más el tiempo. Pero además, amando plenamente el tiempo se transforma en vida para los demás y para mí.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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