Deseo Inerte

Tengo un deseo inerte; mi fisiología comulga con él, puesto que ella lo produce. Sin embargo, mi alma no tiene empatía con él y más bien le desagrada.

Mi fisilogía reacciona impulsivamente al ser incentivada por el deseo inerte y el deseo inerte se incrementa al ser motivado por mi fisiología. De pronto, cuando ambos me llevaron a un callejón sin salida, mi alma reaccionó y se turbó.

Mi alma y el deseo inerte no comulgan. Mi fisiología y mi alma forman mi ser, sin embargo a veces mi fisiología se rehusa a seguir al alma y se va por los impulsos instintivos del deseo inerte.

La paradoja de mi existencia: Alma y Cuerpo producen plenitud de vida cuando comulgan, sin embargo producen confusión cuando se dividen.

La clave: Alinear alma y cuerpo; poco a poco dejar de responder a los deseos inertes.

Para que se desvanezcan los deseos inertes y faciliten a mi fisiología el dejar de seguirlos, hay que dejar de incentivarlos con los factores externos que lo fortalecen.

La clave es identificar las circunstancias que despiertan los deseos inertes que activan mi fisiología y los ambientes que provocan a la fisiología a despertar los deseos inertes.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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