
El que encuentra su lugar ideal es como el navegante que encontró una isla llena de tesoros; encontró su propia realización.
¿Cuál es aquel anhelo que tienes y que si alcanzaras pudieras decir que ya tienes todo lo que necesitas? ¿Es acaso una pareja? ¿Es un trabajo? ¿Es un estado de vida? ¿Es un cambio de actitud?
No importa lo que sea; lucha por ese sueño que te inspira y que despierta el fuego de la pasión en ti. Persevera incansablemente para alcanzar aquella meta por la que tanto corres. Que nada ni nadie te detenga; porque cuando llegues al final de tus días, no tendrás remordimientos por no haber luchado por tus sueños, sino que tendrás la satisfacción de haber mantenido la firmeza y determinación para avanzar hasta haberlos cumplido.

Nunca lo olvides, tú puedes lograr todo lo que te propongas; ten fe y si crees en Dios, pídele aquello que deseas, pero ponte en acción y pelea por ese proyecto.
Toma tu arco y flecha y apunta al sol, esa es tu meta; pero si disparas y no le das al sol, pero sí a una estrella, puedes estar satisfecho, que aunque no era exactamente el sueño que aspirabas, alcanzaste a tener un gran logro en tu vida.
Sé perseverante; y si la meta alcanzada no es exactamente la que esperabas, no te preocupes, ten presente que a veces no conseguimos lo que queremos en la vida, sino lo que necesitamos.
