
¿Qué puede dar mayor satisfacción que una jornada de trabajo bien trabajada, dando todo de sí y cumpliendo con todas las tareas previstas? Trabajar eficaz y eficientemente es producto de la pasión por lo que se hace.
¿Es necesario que Alberto trabaje en lo que le gusta para disfrutarlo y rendir al máximo? ¿Quién dijo esa mentira? No es el lugar en el que trabaja, es su actitud. La actitud no cambia dependiendo de tu entorno o posición laboral; la actitud la llevas contigo en todo momento y circunstacia.
¿Crees que María no podrá alcanzar las metas establecidas por su jefe si no trabaja en aquello para lo que se preparó académicamente con tanta emoción? ¿Quién te dijo tal falsedad? María, no te desesperes ni desilusiones; puedes hacerlo si tienes la actitud adecuada.

Obviamente existen profesiones que no se pueden ejercer si no se tiene la aptitud; es decir la capacidad y preparación académica para ejercerlos, por ejemplo, en el campo de medicina no puede ejercer una persona que no haya estudiado para ello. Para ser abogado, no serás admitido si no tienes tu carrera de derecho; no puedes ser psicólogo clínico si no estudiaste la carrera a fin y obtenido tu debida idoneidad.
Pero aquí no estamos hablando de esos casos en particular; estamos hablando de trabajos y labores que generalmente requieren de actitud y deseo de aprender; que necesitan de la disposición de acertar sin envanecerse y equivocarse sin enfurecerse.
El gran éxito está en una actitud de trabajo disciplinado, responsable, perseverante y con entusiasmo. La mayor satisfacción es ver los frutos de un trabajo bien hecho, con amor, con ganas y pensando en el bien de tu equipo, de la empresa y de los clientes. Porque tu mejor referencia de trabajo no es lo que hables de ti, sino los resultados que logras ejerciendo tu labor.
