El problema de la obsesión

La obsesión es una fuerza que arrastra a la angustia permanente y expulsa tu humanidad, para convertirte en un simple animal de impulsos físicos. Es un monstruo que te impone una idea fija sobre algo en específico: como una persona, un pensamiento, prejuicios, deseos intensos, en fin, un sin número de cosas que te hacen perder la noción del presente y te sumerge en la oscuridad de una sola idea fuerte y latente en tu mente; tan intensa que produce incomodidad y desesperación.

Cuando alguien se obsesiona extremadamente por una persona, puede llegar hasta a matarla, por la fijación tan grande que tiene por ella. El peligro de obsesionarse es que te saca de la realidad e incluso de la coherencia y prudencia; llevándote a hacer cosas inapropiadas para llegar a obtener eso sobre lo cual se tiene esa fijación enfermiza.

Ten mucho cuidado con la obsesión; no te apegues a nada ni a nadie a tal punto que se pueda volver una adicción. Ama, sé tú, socializa, vive intensamente tu relación con tu pareja, familia, amigos, equipo de trabajo, etc. Pero sin apegos; porque los apegos a cosas o personas, tarde o temprano te pueden hacer una mala jugada; ya que las cosas y también las personas son cambiantes.

Igualmente, por ejemplo, quien adquiere un apego a lo material como por ejemplo, el dinero, volviendo esto el centro de su obsesión, puede llegar a realizar actos ilícitos o estafas con tal de conseguir dinero; porque ese se vuelve su dios, su fijación enfermiza.

Ya lo ves, las obsesiones y fijaciones enfermizas no traen nada bueno; vive feliz en plenitud, pero sin apegos.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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