
El dinero y yo tenemos una relación, un poco íntima. Cuando está conmigo, me siento seguro, relajado y despreocupado; cuando me falta su presencia, estoy, en primera instancia, tranquilo, pero al momento de necesitarlo, me empiezo a sentir un poco ansioso.
El dinero y yo, somos buenos amigos, aunque no estoy apegado a él; no es la prioridad de mi vida, pues, considero que hay cosas más importantes que él. También sé que no es posible vivir una vida con sustento y una condición estable de vivienda y supliendo las necesidades básicas, si no está el dinero.
Algunos matan por el dinero, otros roban por el dinero, otros estafan por el dinero, otros sienten vacío con tanto dinero; unos tienen escaso dinero, otros tienen lo necesario y otros tienen de sobra. La moneda es redonda así que rueda, yendo y viniendo, el dinero va y viene.

¿A qué quiero llegar con todo esto? El dinero es idispensable para sobrevivir, pero no es lo más importante; gravísimo error sería darle la mayor importancia a él. Que podamos trabajar honestamente por el dinero, sin dejar que este nos envicie y nos convierta en adictos a él; porque esto traería desgracias para nuestras vidas. El que solamente le importa el dinero por encima de todo lo demás, es peligroso; porque puede llegar a hacer cosas muy perjudiciales para sí mismo y para quienes le rodean.
Prefiero darle la mayor importancia al amor, el compañerismo, la solidaridad, la familia, los amigos y una vida honesta y moralmente correcta. Prefiero enfocarme en hacer el bien, sin mirar a quién. Trabajar responsablemente para ganarme mi dinero honradamente y verlo simplemente como mi recurso para vivir cada día de mi vida como debe ser.
