Papá, rompí el ciclo

Papá, escucha, tengo una noticia para ti: Me liberé del ciclo de la esclavitud a las pasiones; he cumplido mi condena y el juez me ha dado la libertad de aquella prisión repetitiva.

Papá, en la prisión me dijeron las autoridades que mi buen comportamiento acortó mi plazo de condena, por lo cual ahora disfruto de la refrescante brisa que procede del oriente.

Mi alma grita: ¡LIBERTAD! ¡LIBERTAD! Las cadenas que me ataban y que habían lastimado tanto mis antebrazos y tobillos, se han soltado; y ahora es tiempo de sanar y disfrutar de una vida completamente divertida.

Papá, mira qué feliz me siento; no esperaba poder salir de este ciclo que consumía mi espíritu y mis ganas de vivir. ¡He resucitado papá! He resucitado del autocastigo y la auto imposición que mi inconsciente me causaba; porque traje mi inconsciencia a mi consciencia y pude modificarla.

Hábitos de comportamientos nocivos eran mi pan de cada día y los veía con normalidad; ahora tengo la facultad para ver aquel mal que me consumía y decirle: No gobernarás más mi vida.

Es hora papá, es hora de vivir en la plenitud de mi esencia y bienestar.

Avatar de Desconocido

Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

Deja un comentario