
¿Sabías que la acción de esperar es mágica? Esperar en una fila, un consultorio, un almacén, etc. puede transformar a cualquier persona tanto en algo positivo, como negativo. Un niño que tenía el plan de jugar un partido de fútbol con sus amigos, está vestido y listo para ir; sin embargo, comienza a llover. El niño se recuesta a la ventana desde el interior de su casa deseando que acabe pronto de llover para jugar con sus amistades.
En ese momento, el niño comienza a sentir angustia, desesperación, frustración y hasta enojo porque la gran ilusión que tenía se desvaneció con el agua de la lluvia. En este caso, la espera para que pare de llover se vuelve algo agobiante y causa solamente malestares si el niño se queda pensando en eso. Aunque si el niño encontrara otro distractor para olvidar aquello, podría desaparecer su angustia.
Por otro lado, hay una chica en una parada de buses, esperando que llegue el de su ruta. Pero, han pasado treinta minutos y pasaron también muchos buses, menos el que ella espera. Sus pares están que se cortan las venas de la desesperación, pero ella decidió sacar un periódico que llevaba en la mochila y comenzar a leerlo tranquilamente. Ella no se estresa, se dice: En algún momento llegará el bus.

La espera puede sacar lo mejor o lo peor de ti, depende de cómo asumas lo que acontece. En ocasiones he visto como un semáforo se acabó de poner en rojo y sale un carro disparado pasándosela para no esperar a la próxima luz verde. Otras veces la luz está roja y el primer carro en la fila va avanzando casi hasta llegar a la intersección, como pensando que así le va a restar tiempo de espera.
Pero hay una espera que es todavía más trascendental y que conlleva mucho mayor esfuerzo. La espera en los procesos del desarrollo humano; y cuando menciono estos procesos me refiero al ser humano de forma integral.
La paciencia cuando cometemos errores es sumamente importante, sobre todo porque las fallas propias son necesarias para aprender. No siempre van a salir bien las cosas. Sin embargo, cuando todo marcha a la perfección, es la oportunidad perfecta para agradecer y disfrutar. Pero cuando las cosas salen opuestas a lo esperado, es el momento oportuno para sentarse a reflexionar para aprender y seguir creciendo.

El que tropieza, tiene dos opciones:
- Sumergirse en la vergüenza y la derrota.
- Reflexionar sobre el tropiezo, levantarse y seguir andando en medio de la decepción hasta alcanzar la victoria.
