
Tío Sam,
Ha llegado la hora de soltar la rienda del apego al viento que viene y va; cada día esperaba con ansiedad el momento en que llegara para refrescarme y me desanimaba cuando se iba de mi lado.
Creo que la paz de mi corazón puede llegar más cerca de la plenitud si me desapego del hábito de la hiperactividad por su proximidad y la tristeza por su partida. Tío Sam, ¿cuál es el consejo que usted me da para desprenderme de esa ilusoria dependencia emocional? Porque el viento me da una sensación de seguridad cuando está; sin embargo, causa algo de miedo e incertidumbre en mi alma cuando no está. Agradeceré me ilumine con su sabiduría para encontrar una respuesta certera que sé, usted me dará.
Su sobrino Eloy

Querido Eloy,
Gracias por escribirme y acudir confiadamente a este pobre anciano que con mucho amor, mientras viva, tendrá siempre la disposición de guiar tus pasos. Antes de ir al tema central, quiero que sepas que esa situación que enfrentas, puedes superarla. Tú sueñas con ser cada día mejor e ir venciendo las barreras. Aunque a veces las barreras parezcan inquebrantables y los sueños inalcanzables, ten presente que todo lo que existe, fue primero un sueño y ese sueño se convirtió en realidad.
Sobrino amado, es por eso que te motivo a ir tras tus sueños de superación y los grandes proyectos que te has planteado para alcanzar tu realización personal. El camino no será fácil, pero créeme que si lo vives con completud, serás feliz durante el recorrido.
Me preguntas sobre cómo deshacerte de ese apego al viento. Primero te aconsejaría ver al viento y el aire como lo que es. Sabes bien que necesitas del aire para respirar y con ello, el viento hace bien a tus sentidos pues, te refresca y opaca un poco el calor del día. En primera instancia es importante que nunca rechaces la brisa, no hagas una enemistad con ella para tratar de desapegarte; es importante que la aceptes como parte de tu vida.
La clave es que seas consciente de que el viento no es el problema, él no es el que ocasiona la ansiedad y tristeza en ti. Lo que ocasiona esas reacciones adversas en tu cuerpo y alma es la percepción que tú tienes del viento. Entonces debemos trabajar en tu percepción. Necesitas revisar qué significado tiene este en tu vida; busca dentro de ti y comprende cuál es el concepto que te has creado de él.
Luego de entenderlo, deconstruye tu mirada sobre el viento, teniendo como base la objetividad en tus pensamientos y no la subjetividad.
Esto, sobrino querido, es lo que te puedo decir desde mi experiencia. Sé que vas a seguir madurando y desarrollando el gran potencial que habita dentro de ti.
Con cariño,
Tu tío Sam.
