Amadeus, alguien me carga

Amigo Amadeus,

Repasando la etapa actual de mi vida percibo que los acontecimientos transcurren de forma completamente natural sin alterar la serenidad de mi corazón. De pronto tengo una charla que preparar para un equipo empresarial; la preparo con calma y esmero y, el momento en el que la imparto pasa sin yo tener la mínima ansiedad o preocupación.

Cada día voy completando mis tareas de planificación, diligencias, presentaciones, grabaciones y demás proyectos. Cuando llega el final del día, miro hacia atrás y me digo: ¡Wao! ¡Hice todo eso!

En resumidas cuentas, mi querido Amadeus, te digo que me siento pleno en medio de este éxtasis vital que paso.

Querido Ramsés,

Entiendo claramente lo que me estás manifestando. Estás teniendo una experiencia Divina. Es una vivencia Providencial que se traspasa de Dios hacia ti. Dios te está llevando entre sus brazos, recostado en su pecho.

Sin necesidad de que me lo confirmes, me atrevo a afirmar que desde que comenzaste a vivir esta experiencia de plenitud, habías entregado las riendas de tu vida a Dios.

Lo que estás viviendo es fruto de haberte entregado completamente al Señor. Es como si estuvieras manejando un carro que es tu vida y le entregaste el volante a Jesús, de manera que, te pasaste al puesto del copiloto y ahora es el Padre Celestial, quien lo maneja.

Felicidades Ramsés, has encontrado al mejor conductor para llevar tu vida. Mi recomendación para ti, es seguir así, de aquí hasta el último aliento de vida, sentado en el asiento del pasajero y dejando a Dios llevarte por su Camino. El camino del Propósito para el cual te trajo a este mundo.

Con cariño,

Tu hermano Amadeus

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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