
Miércoles 25 de junio del 2033
Querido Diario,
Ya son 54 años trabajando en el Circo de las Estrellas Estrelladas como el gran e inigualable Payaso Crónico. A lo largo de mi carrera, he utilizado el medidor de la risa que me regaló mi abuela Pin Pan desde que era chiquito.
Recuerdo que ella me decía: «Mi querido payasito crónico, siempre que estés en tus actos, enciende el medidor de la risa, para saber qué tanto éxito has tenido en tu obra de buen humor. Es importante que logres siempre un puntaje alto en el medidor; o si no, caerás en el fracaso«.
Estas palabras de mi abuela Pin Pan se me quedaron muy grabadas; y en los últimos cinco años no he logrado subir ni siquiera un cuarto del apuntador en el medidor de la risa. ¿Será que estoy destinado al fracaso? ¿Será que este es mi fin como el gran e inigualable Payaso Crónico? Pero, ¿qué será de mi vida? si eso es lo único que sé hacer, de eso es lo que vivo; de hacer reír a la gente.
Atte.,
Payaso Crónico
Un día, Serena Paz, la esposa de Payaso Crónico se encontraba limpiando la habitación; cuando de pronto, vio por casualidad el diario de su cónyuge sobre su mesita de noche, abierto en la página de su último escrito y le dió un vistazo al texto. Horas después, a la hora de cenar, se sientan ambos en el comedor a deleitarse con la deliciosa pasta que ella, la ama de la casa había hecho para su amado y ella.
Serena Paz le preguntó: ¿Qué tal fue tu día en el circo mi amado Payasito?
El frustrado Payaso respondió de modo muy seco: Bien.
Serena se sospechaba cómo estaba esa cabecita de su querido compañero de camino, fruto de lo que observó en su escrito y le dijo:
Mi amado y querido esposo, siempre te he apoyado en la construcción de tus sueños y anhelos más profundos; y seguiré apoyándote hasta el último de mis días. Primero, quiero hacerte saber que, sea cual sea el resultado de tu esfuerzo por alcanzar las risas de tu público, tienes mi sonrisa ganada incondicionalmente. Para mí tu simple presencia es el mayor motivo de alegría y felicidad. Tu abuela Pin Pan te dejó un gran legado y enorme responsabilidad con ese Medidor de la Risa. Sin embargo, tú no te reduces a lo que ese aparato indique.
Te quiero regalar un nuevo medidor para que, a partir de ahora y si así lo quieres, lo utilices para medir tus resultados. Este es el Medidor del Amor. Con este medidor, podrás ver el nivel de profundidad que alcanzas en los corazones de quienes te observen. La risa por sí sola, es algo un poco superficial. Pero la sonrisa que nace del corazón que percibe amor en las acciones del prójimo, es algo que estremece el alma y llena de vitalidad a las personas.

Payaso Crónico lloraba mientras escuchaba a su preciosa Serena; y después de tomar aliento le dijo:
Mi bella y amada esposa, gracias por tus palabras y por darle un sentido más profundo a mi existencia y mi profesión. Si tengo tu sonrisa ganada, lo tengo todo. Realmente estaba muy frustrado porque el Medidor de la Risa ya no da los resultados que alcanzaba hace más de cinco años.
Este nuevo medidor que me has dado, me hace ver que la vida no se trata solo de hacer reír a las personas porque sí; sino que estoy llamado a amar a través de lo que hago. Y que cada acción que realice en mi profesión tenga la dosis de amor que pueda cautivar a las personas y ayudarles a ser mejores a través de las obras y palabras que les manifieste. Me has dado esperanza mi linda Serena Paz.
A partir del día siguiente, Payaso Crónico fue a trabajar, se llevó el Medidor del Amor y por recomendación de su princesa, se llevó también el Medidor de la Risa. Ella le pidió que al comenzar a trabajar encendiera ambos aparatos.
Cuando finalizó su jornada laboral, nuestro querido humorista revisó los medidores y vió que el Medidor de la Risa, seguía marcando bajo. Sin embargo, el Medidor del Amor, estaba al máximo. Allí fue cuando Payaso Crónico descubrió que no se trataba de un fracaso, sino que sus acciones obras y palabras, habían pasado de lo superficial de una simple risa, a la profundidad de un corazón conmovido. No había dejado de tener éxito, más bien había sobrepasado su éxito porque ahora tocaba los corazones con su amor.
