La Paradoja de Perder para Ganar

La paradoja de mi vida ha sido esta: «Caer en la derrota para alcanzar la gran victoria en la búsqueda de mí mismo».

Yo me considero alguien muy aventurero en la vida. Voy lanzándome con una mezcla de raciocinio, emoción e impulsividad a experimentar todo lo que creo que valga la pena hacer, que me guste y que me convenga.

A lo largo de mi vida he tomado decisiones que en su momento pensé que eran las correctas, creí en ellas y mantuve mi determinación hasta el día en que descubrí que ese no era el camino para mi realización personal.

Por ahí me decían: «Tienes la gran determinación con la que te propones algo y luchas hasta que lo logras».

No me arrepiento de los errores que he cometido con decisiones tomadas porque cada uno de esos pasos por los que llegué a extraviarme en mi vida y sentirme totalmente perdido, contribuyeron a que fuera descubriendo cuáles son las rutas que no he de seguir y cuál es la que me da paz y plenitud.

Vivo cada día confiando en que no soy yo quién dirige mi vida, sino Dios que me lleva en sus Manos. Tengo la convicción de que Él deja que a veces me desvíe, tropiece y caiga porque algunas personas como yo, necesitamos en ocasiones de los golpes para aprender.

De lo que estoy seguro es que soy responsable de mi vida. No me considero el dueño de mi existencia, pues ese paquete se lo dejo a Dios, pero sí sé que Él me da la responsabilidad de administrar mi vida y que cada paso que dé a lo largo de mi existencia irá precedido por mi libre voluntad de darlo. Procuro caminar sin miedo a equivocarme porque sé que aunque acierte o desacierte, aprenderé de lo vivido y cada experiencia me ayudará a encontrar poco a poco el ritmo de mi música.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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