
Él se considera un hombre excéntrico, sale a las calles, baila y canta alegremente sin importarle ser visto por los transeúntes. Saluda a la cajera con alegría y espontáneamente le sale una broma que la hace reír.
Él dice que es excéntrico porque tiene una creatividad extraordinaria; emergen frases con buen sentido de humor a la velocidad de la luz. «¿De dónde inventa tantas locuras?«, dicen algunos. Él es feliz así, hablando y actuando de manera que las personas a su alrededor se sorprenden. En muchas ocasiones, los que se encuentran en su entorno se ríen a todo dar; otras veces algunos se quedan extrañados.
Él a veces se pregunta si es normal o si está bien de la cabeza, porque en efecto, se nota la diferencia con el resto de la sociedad. Sin embargo, aparte de esos pequeños momentos en los que se hace este cuestionamiento, vive feliz, en paz y se siente pleno, siendo como es, un hombre excéntrico.
Él tiene una alegría desbordante en su interior; y su manera de manifestarla es con infinidad de locuras que divierten y provocan un ambiente festivo, contagiando a los que le rodean del mismo entusiasmo y vitalidad.
A la vez, él afirma que es excéntrico porque le gusta la soledad; no le causa tristeza, más bien le llena de un gozo inexplicable.
Pero esto no es lo único por lo que él se considera excéntrico. Él también dice que es excéntrico porque tiene una inteligencia elevada; no le gusta presumir, pero es lo que oye de personas allegadas a él, quienes le dicen que tiene un don, un talento para aprender, crear, proyectar y liderar.
Por otro lado, él no presume de lo que Dios le ha dado, porque sabe que todo se debe a su Padre que lo creó. Incluso se dice que así como Dios le dio grandes dones, también le dio flaquezas para que se conserve humilde y con los pies sobre la tierra.
Él dice que es excéntrico, porque no se preocupa por encajar en el grupo. Él es un hombre diferente.
