Aprendiendo a confiar

Soltar, dejar que Dios vaya haciendo su obra y, poco a poco manifieste sus designios. Esta es la experiencia que estoy aprendiendo hoy y, es curioso porque, en la medida que voy soltando la preocupación de controlar lo que acontecerá, mi vida se va tornando más pacífica interiormente.

Me viene al pensamiento, esa palabra bíblica de Jesús: «carguen con mi yugo… mi yugo es suave y mi carga liviana». Y es así, confiar a Jesús mi vida entera, hace que todo sea más llevadero y, me da la satisfacción de tener paz en la conciencia y, en el corazón.

Estoy tan agradecido con Dios, por darme alivio espiritual y emocional en medio de la cotidianidad, porque lo único que quiere es, que sus hijos vivan con paz y, experimenten la felicidad hoy.

No lograría describirte la paz y satisfacción que tengo en mi corazón, lo único que puedo decirte es, que Jesús tiene las puertas abiertas para recibirte y, aliviar tus cargas; Él las quiere llevar contigo para que, tu vida sea mucho más liviana y agradable de vivir.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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