Guerra adentro, pero no afuera

El siguiente escrito, fue tomado del diario de un joven, que manifiesta su experiencia con el trastorno bipolar. Me comentaba que este contenido que me comparte, es la experiencia del estado llamado «hipomanía» que es una pequeña manifestación que roza la euforia, pero, que no llega a ese grado porque los medicamentos le regulan la condición, para que no llegue a los extremos.

Me decía que, aún con los medicamentos, existen leves subidas (hipomanías) y, bajadas (depresiones), pero las mismas se manifiestan en grados mínimos que pasan desapercibidos para los demás. Es decir, que no son impedimento para que él pueda llevar a cabo sus labores cotidianas.

A continuación el escrito que él ha querido compartir:

Ahora mismo hay un jolgorio adentro, no es alegría, no es una emoción específica, es exaltación emocional, una mezcla de destellos multicolores. Pero, recuerda que la guerra es adentro, no afuera. Afuera está como siempre está, normal, cada armada está ocupada en lo suyo, sin siquiera preocuparse por lo que estás pasando en tu interior, porque ellos también tienen sus circunstancias interiores.

Hay una persona que sí está al tanto porque, tú se lo comunicas y ella escucha, comprende y te da aliento diciendo: «vas a estar bien».

Lo importante es que sabes que la guerra es adentro y no afuera, así que, lo que se ha de hacer es dejarla fluir dentro sin crear una más, afuera.

Esta redacción demuestra que, cada persona, independientemente de que tenga una condición patológica o no, están enfrentando muchas veces, conflictos internos, de los cuales, nadie se da cuenta. Muchas veces me planteo el por qué algunas personas, te atienden o responden de mala gana, con amargura y mal trato; en esos momentos, me pongo a pensar que, esa persona puede estar pasando por circunstancias muy difíciles, por lo cual, es importante tener un poco de comprensión y tolerancia, sin responder con violencia o malas expresiones.

Cuán importante es la paciencia, no responder impulsivamente a las circunstancias de nuestro día a día. Como decía Viktor Frankl: «Se puede privar al ser humano de todas sus libertades, menos de la libertad a elegir con qué actitud responderá a las circunstancias de la vida».

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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