LO ABSURDO EN APARIENCIA

Miro hacia mi exterior y veo caos. Pienso, ¿será necesario que yo sea parte de la catástrofe que se manifiesta?

En ese mismo momento, miro hacia mi interior y veo un gran nudo, al parecer, difícil de desatar. Pienso, ¿Sería prudente esforzarme por arreglar el caos exterior, teniendo un asunto sin resolver en mi interior?

Lo que sucede dentro de una mente, una conciencia, un corazón, puede parecer absurdo en apariencia, sobre todo, cuando se contrasta con dificultades sociales presentes y palpables, las cuales siguen teniendo una gran importancia, sobre todo, si hay actos injustos.

El ser humano está llamado a luchar por sus derechos y está muy bien que se haga algo para detener la ola de injusticias.

Ahora bien, hay una lucha, todavía más trascendente y de donde nacen todas las causas que pueden llevar a la construcción de «puentes» o «muros». Me refiero a la lucha interior, la relación con tu niño interno, aquel pequeño asustado, herido y lleno de experiencias que le han marcado de muchas maneras.

Pareciera absurdo pensar en dedicarse con mayor esfuerzo a la conquista de la paz interior, en vez de la exterior. Pero, alcanzando la reconciliación interior, se propagará, a traves de la propia vida, una «luz» que multiplicará ese sentido de paz a los de tu entorno.

Lo absurdo en apariencia, no lo es, «cultivar el corazón y la mente», y mejor aún, cuando allí dentro, haces a Dios presente. 

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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