La milla extra

Hace unos días, estaba haciendo mi rutina de ejercicios, y comencé a hacer sentadillas. Cuando llevaba una cierta cantidad de repeticiones, me comenzó a arder el músculo, y pensé, en este momento no debo detenerme, más bien, ahora es que está comenzando a hacer efecto el ejercicio y tengo que seguir con las repeticiones.

Frente a ese suceso, me vino a la mente esta frase: «la milla extra». Es necesario recorrer esa milla extra en el ejercicio, sobre todo si se quiere tener verdaderos resultados.

¿No es así también en la vida? Dar una milla extra en los gestos de generosidad, de desempeño laboral, de atención con lo seres queridos y de caridad y amor con el entorno social.

No es suficiente hacer lo que hay que hacer, es algo extraordinario y sumamente valioso, recorrer la milla extra, haciendo y procurando en todo, el bien de los demás, así como hemos de hacerlo hacia nosotros mismos.

Dice Jesús: «ama al prójimo como a ti mismo». Es decir, atenderte, escucharte y darte un buen trato, para proyectarlo después hacia afuera.

¡Atrévete a dar la milla extra!

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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