TIEMPOS DE CRISIS

En el horizonte se ve un clima turbio, al parecer, las altas autoridades han causado una revolución ambiental, de manera que está creciendo el caos y la crisis a nivel global. Una serie de malas decisiones de aquellos que deben preservar la calma y el orden, están repercutiendo en la armonía mundial.

Philips, ¿qué podemos hacer nosotros ante estas injusticias y este caos que está aconteciendo por doquier? ¿Será prudente que nos vistamos con el uniforme de guerra y salgamos a confrontar a esos supuestos líderes y, buscar una solución a través de la violencia? ¿Crees que esa es la solución?

Edward, yo creo que la violencia no es la solución, pues esta no lleva a nada bueno. Sí es importante reconocer que, no podemos permitir las injusticias, sobre todo porque afectan profundamente las vidas de muchas personas. Hay que dar la cara y buscar el diálogo. Ahora bien, ¿qué pasaría si los supuestos líderes no quieren dialogar y se mantienen firme en sus posturas perjudiciales? Esa es una gran pregunta. Yo no tengo la respuesta Edward, pero si me preguntas a mí, sea como sea, creo que la violencia no es la solución.

Philips, concuerdo con tu manera de pensar, la violencia no es la manera de resolver esto. Entonces, ¿qué podemos hacer? No considero que sea una pregunta fácil de responder, pero, desde mi punto de vista, creo que puedo partir desde mí mismo, mis comportamientos, mis actitudes ante los demás. Creo que el amor es capaz de transformar al entorno del que lo practica y puede propagarse, transformando a largo plazo a la población, en una Civilización de Amor. Tal vez, parezca que somos egoístas por no salir a hacer la guerra, pero Philips, yo prefiero hacer lo que pueda por dar amor, comprensión y paz a los de mi entorno. Quiero cultivar la bondad y practicarla en donde me encuentro, para que, en vez de violencia, los que me rodean puedan sentirse amados, comprendidos y valiosos.

Edward, me hace muy feliz escuchar esas palabras y, saber que estamos alineados en nuestros pensamientos.

Te quiero amigo, propaguemos el amor adonde vayamos.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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