
El amor es una trampa que te envuelve en la prisión de la entrega sin medida, por el bien de aquella persona que se encuentra frente a ti.
Es un aguijón que te pincha y te contagia de la fiebre del servicio incansable, en favor de los que te rodean.
Es un veneno que, al tomarlo, enciende tu corazón y te hace pensar mucho en las necesidades de los que están en tu camino.
Es un cuchillo que corta tu alma para que con un sentido de solidaridad, te repartas a asistir a quienes necesitan una mano amiga.
El amor es un desastre natural, que revuelve tu interior en una tormenta de tiempo invertido para dar cariño, escucha, consejos y compañía a aquella persona que lo necesita.
El amor es una espina que se entierra en tu conciencia, llamándote esta entonces, a mirar por la ventana, a ver si hay alguien allá afuera que se haya quedado sin comer, para darle ese emparedado que tienes guardado en la nevera.
¿Qué es el amor? Es un mal escaso, que recibido en tu corazón, produciría bien en abundancia.
