Curiosidades de mi infancia

Con mis hermanos siempre me he sentido en lugar seguro.

Me acordé de aquel suceso cuando era preadolescente, en el que me había aprendido una canción en inglés de Linkin Park (A place for my head). Pero no había aprendido textualmente la letra, sino que al no saber inglés, me memoricé lo que escuchaba del cantante; por lo que al cantarla, más que palabras, lo que se escuchaba de mí eran sonidos sin sentido. Una noche, mi amigo Hansel me escuchó cantando y me preguntó: ¿qué estás diciendo? y me decía, a ver, cántala de nuevo. Y al ver que no se entendía nada de lo que se decía, se puso a reír.


Otra noche, una en la que me quedé a dormir en la casa de Hansel, fuimos tarde noche a la cocina a buscar algo de comer, y comenzamos a hablar de los pokemones. Decía: ¿Por qué los pokemones después de ser capturados y al ser liberados para pelear, no se escapan? Yo le comenté a Hansel: me imagino que no se van porque saben que si huyen, el dueño volverá a sacarles la ñex (darles una paliza); Hansel se echaba a reír.

En otra ocasión, siendo niño, nos reuníamos en grupo: mi hermano Carlos, Hansel, Aldo, Juangui y yo. Poníamos en la grabadora, la canción de Backstreet boys – I want it that way. Cada uno asumía un personaje.

Carlos era Kevin,

Hansel era Nick,

Aldo era AJ,

Juangui era Howie

y yo era Brian.

Así que comenzaba el concierto y nosotros inspirados a todo dar entonando la canción.

Avatar de Desconocido

Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

Deja un comentario