
Una vez me regalaron unos cinco sobres de un té especial para ayudar a la digestión después de la comida. Tomé uno y, al segundo día, cuando estaba abriendo el otro, me vino una preocupación a la mente: «se me van a acabar».
¿No te ha pasado que cuando consigues algo que disfrutas mucho, tu pensamiento se adelanta a pensar en la decepción de que ese momento o ese algo se acabe?
Me parece muy cómica y curiosa esa tendencia a preveer una experiencia de desaliento o desánimo por la futura falta de algo que hoy tengo. ¿Y si en vez de viajar al porvenir, simplemente disfruto de lo que tengo hoy? Creo que sería mucho mejor aprovechado el tiempo y el goce se experimentaría con mayor plenitud.
Me parece tan acertado procurar vivir siempre en el presente, para que no se escape ninguna oportunidad de aprovechar al máximo la vida; y así, evitar darle paso a la preocupación y el afán por el mañana.
