¡Madre!, ¡Me dio un SUSTO!

  • Hijo delfín: ¡Madre! Estoy asustado.
  • Madre delfín: ¿Por qué hijo?, ¿te pasó algo malo?
  • Hijo delfín: Bueno, no estoy seguro mamá. Hace unas semanas, cuando te dije que iba a salir a nadar en las afueras de nuestro hogar, como de costumbre, encontré por primera vez, otra manada de delfines. Tuve la oportunidad de interactuar un poco con ellos e incluso, me hablaron sobre ellos y jugamos un rato nadando por los alrededores.
  • Madre delfín: Oh, hijo mío, eso es muy bueno. Es importante que puedas hacer vida social y que conozcas a nuevas manadas.
  • Hijo delfín: Sí mamá, solo que conocí a una joven delfín como yo y llevo ya varios días que hemos estado compartiendo tiempo juntos y pasando buenos momentos. Ella es muy simpática y por alguna razón, se me hace fácil hacerla reír y terminamos disfrutanto mucho la experiencia de amistad que estamos creando.
  • Madre delfín: Que bueno hijo, eso me alegra mucho. Es importante que tengas presente que es algo normal, puede pasar que se vuelvan amigos muy cercanos e incluso, quien sabe si en un futuro llega a haber una química para formar una relación más profunda que una simple amistad. ¿Algo de eso es lo que te asusta?
  • Hijo delfín: Sí mamá, la verdad yo me he sentido bien solo, y sé que ya soy mayor de edad. Pero no me he visualizado antes en un proyecto de vida en pareja y menos en un posible apareamiento. Siempre me he visto solo en mi mente.
  • Madre delfín: Y ¿qué piensas actualmente con respecto a eso?
  • Hijo delfín: Bueno madre, te soy sincero, ella me parece muy agradable, no ha habido manifestación de nada más que una simple amistad. Confieso que aún así, hay una química especial entre los dos, a pesar de que apenas nos estamos conociendo. Ella tiene dos hijos delfines y es madre soltera; pero estoy viviendo la experiencia abierto a cualquier posibilidad. Sí es cierto que pensar en una posible futura relación de pareja es lo que me asusta, puesto que no lo había contemplado como una opción de vida. Pero no puedo negar que ella me gusta. Mi psicóloga me dijo que cuando uno se comienza a enamorar, la corteza prefrontal, que es la del razonamiento, se bloquea, de tal manera que uno no logra ver la realidad de forma objetiva, principalmente en la persona de la que se está enamorando; me decía que ese es un mecanismo natural de la biología para favorecer la consolidación de una relación y el apareamiento. Básicamente es un mecanismo de supervivencia para conducir a la procreación y continuidad de la existencia de nuestra especie. Madre, esto es algo nuevo para mí, pero pienso que es conveniente que no me cierre las puertas a otras posiblidades de vida, sobre todo si es algo que me genera bienestar.
  • Madre delfín: Wao hijo, cuánto has madurado, ¿te has dado cuenta que tienes una gran capacidad reflexiva?, de tal manera que me manifiestas tus inquietudes, pero encuentras las respuestas por tu propia cuenta. Me siento muy orgullosa de ti. Solo complementaré tu reflexión con lo siguiente: «no tengas miedo de vivir». Permítete experimentar lo que tu corazón y la razón te impulsen a explorar. Siempre mantén unidos al corazón y la razón; no dejes que se separen uno del otro. Pero tampoco te frenes si intuyes que vas por una buena ruta, una que, como dijiste, te genera bienestar y sobre todo, si eso te da paz.
  • Hijo delfín: ¡Gracias madre! Así será.
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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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