A veces valiente, a veces cobarde

Algunas veces me siento con una seguridad tal, que me veo capaz de enfrentar cualquier circunstancia, por más difícil que sea; me percibo capaz de asumir con valentía cualquier adversidad y salir victorioso.

En otras ocasiones, me siento tan pequeño y vulnerable como una hormiga, que cualquiera que de un paso en falso, puede aplastarla y quebrantarla.

Qué interesante es la vida, en un momento me considero invencible, y en otro me siento frágil. Hoy en día no me gusta fingir que soy fuerte cuando estoy débil, pero tampoco soy de fingir debilidad cuando me siento fuerte.

Creo que es de vital importancia ser sincero conmigo mismo en cualquiera de las dos situaciones de vida. Lo más importante es cultivar humildad para reconocerse uno como es y también empatizar con los demás que pueden estar en cualquiera de los dos estados.

Reconocer que no soy invencible ni de acero me ayuda a ver que soy un ser humano y que si me hieren, duele, que puedo sangrar y entristecerme ante una ofensa o mala respuesta; pero también hay una parte de mí que es fuerte y puede resistir malos gestos ajenos, empatizando y entendiendo la historia y el por qué de las actitudes de otros.

Soy fuerte, sí, a veces; pero soy débil y cobarde en otras ocasiones. Eso es lo que me hace ser humano, y es lo que me hace reconocer que necesito de Dios y que necesito de las demás personas.

Avatar de Desconocido

Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

Deja un comentario