¿Esa es tu Voluntad?

Es curioso, mi oración constante es: «Señor, que se haga tu voluntad». Junto con esa oración he definido, desde mi perspectiva, lo que ha de ser en mi vida. He determinado mi estado de vida en todas sus dimensiones y me he sentado en un sillón de confort seguro; mi afirmación a partir de ahí ha sido: «este es mi sitio, aquí pertenezco».

Pero, ¿qué sucedió?, me levanté del sofá, decidí salir de la casa y caminar a tomar aire libre y contemplar el paisaje. Cuando me di cuenta y miré hacia atrás, ya no veía la casa adonde estaba viviendo tan cómodamente. Pensé en que ahora no tenía el sillón para acomodarme nuevamente. Bueno, empezaron las dudas y con el pasar de las horas me decidí en seguir adelante.

Que ¿cómo me siento? Me siento como si caminara sobre arenas movedizas, con el peligro de hundirme y perderme. Pero veo hacia adelante y logro divisar una gran carpa con un bello jardín, fuentes de agua, árboles frutales, sembradíos amplios; al parecer, hay de todo allí para vivir en una nueva zona de confort, una más rica en recursos para alimentar el cuerpo, la mente y el espíritu.

Solamente espero seguir dando paso tras paso, avanzando en este camino que me genera dudas por ser algo nuevo para mí. Esa oración constante de la que hablaba, la llevo recitando desde hace varios años. Confío en que se sigue cumpliendo tu Voluntad, Padre. Me ocuparé en seguir caminando, poniendo un pies delante del otro y esperando aquel porvenir sin prisas, enfocado en el momento presente y mirando el sendero para no tropezar.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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