Encauza tu agua

Tengo mucho potencial

Esto sonará vanidoso u orgulloso, pero tengo un gran potencial interior. No solo yo, tú también lo tienes.

El quid del asunto es: «¿cómo canalizar esos talentos latentes dentro de mí?».

En la medida que pasa el tiempo, durante mis espacios nocturnos del rezo del rosario, voy meditando sobre mi vida. Me he dado cuenta que el tiempo que tomo en rezar los veinte misterios cada noche me permite entrar en mí de manera significativa e ir escudriñando mi identidad y razón de ser.

Cada vez que veo más dentro de mí, me doy cuenta de lo especial que hay en mí; ¡Ojo! Que hablo de mí, pero también me refiero a ti. Tú también eres sumamente especial por si no lo sabías.

La clave de ir conociéndome es que en esa medida, podré ir aprendiendo a manejar y encauzar mis dones de manera que logre dar los frutos que Dios espera de mí.

Dice la Palabra: «por sus frutos los conoceréis». Espero ser conocido por dar buenos frutos.

Espero que tu y yo podamos aprender a encauzar nuestras aguas para ser verdaderamente portadores de vida al cien por cien.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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