
No puedo estar mal; mi conciencia y todo mi ser se resiste a estar mal. No puedo mantener la postura cuando estoy desviado del camino.
Intenté elegir el mal, pero el mismo mal me rechazó, me escupió de la boca y me devolvió adonde pertenezco, al bien.
El bien me recibió, me abrazó, sanó mis heridas y me devolvió la paz.
No puedo estar mal, por más que lo intente; no puedo estar mal.
