El amor frente al deseo sexual desenfrenado

El deseo sexual desenfrenado es un animal encadenado, al que si sueltas, devora todo lo que se encuentra a su paso; no escatima en consecuencias, no es estable ni tiene equilibrio, es totalmente desmesurado y cuando avanza, es equivalente a un tsunami. Dejarlo fluir causa un placer intenso y fugaz; se despierta y al rato, desaparece dejando un vacío; aquella plenitud momentánea se transforma en una ausencia agobiante.

El amor es diferente, es como una brisa casi imperceptible, que no ves, pero que refresca. Te provoca bienestar, calma, respiración profunda y un estado de paz constante. El amor es tan sutil que suelta al animal encadenado y lo acaricia, lo trata con dulzura y dicho animal se vuelve manso, obediente y tierno. Dejar fluir al amor causa un estado de embriaguez en la tranquilidad del espíritu y te envuelve en la plenitud de sentirse uno con todo lo que te rodea. El amor deja armonía y una sonrisa de gratitud por donde pasa.

Avatar de Desconocido

Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

Deja un comentario