
Me siento atado a una manera de ser; amarrado a un condicionamiento. Me siento ilimitadamente limitado en un pensamiento abstracto. Estoy en una planicie con relieve, en donde los pies no se acomodan cómodamente, sino que pisan parcialmente.
Estoy en una contradicción de lo corriente y regular en la vida; hay una esfera sobre la que giro en sentido contrario a las manecillas del reloj. Camino de lado como los cangrejos, porque así aprendí a andar desde pequeño.
La luz alumbra en blanco lo que siempre ha sido amarillo. Hay un encuentro de iluminaciones; lo que siempre estuvo y lo que ahora emerge. Lo que fue choca con lo que es y se transforman en un Fue Es.
El algoritmo daba los mismos resultados siempre; pero ahora cambió la plataforma de programación y se unió el algoritmo viejo con el nuevo.
Nació una crisis de identidad sobre la base de la identidad arraigada del ser. Los enanos se encontraron frente a frente con los gigantes. Los volcanes hicieron erupción y se encontraron con tsunamis alrededor.
La vida se tornó contradictoriamente armoniosa en un conjunto de ráfagas de viento que refresca y acomoda las hojas de la existencia en un orden nunca antes visto.
