
Sentada frente a mí, me observas y preguntas cómo he estado. Te miro a los ojos y te narro mis ires y venires con algo de buen humor, y se esboza en tu rostro una bella sonrisa manifestando interés y alegría al escucharme.
Te pregunto cómo has estado y me vas contando tus vivencias recientes, entre ellas, cosas agradables y otras que por alguna razón te dejan preguntas por responder; me manifiestas las dudas que surgen y yo te respondo con base en lo que conozco desde mi experiencia.
Manifestaciones de ternura se asoman a través de nuestras miradas y un abrazo tierno y cálido nos envuelve sin pensarlo. Un delicioso aroma de café para ambientar ese precioso momento nos rodea y la degustación de este hace que el tiempo compartido sea mayormente disfrutado.
Tu sola presencia me da energía y vitalidad; tu dulce mirada me contagia de ternura y un suave beso me llena el corazón.
