Padre Enoc

Hace poco estuve en la parroquia a la que suelo ir, celebrando el cumpleaños de una gran amiga. Entre las muchas personas que había presentes, estaban varios sacerdotes amigos de ella y a quienes conozco. En un momento dado iban a tomarle una foto a todos los sacerdotes juntos. En eso uno de ellos dice: «Falta el padre Enoc. Enoc ven para que salgas en la foto».

Eso me causó gracia. En teoría el motivo por el que me llamaban era porque todos tenían panza pronunciada, y como yo también la tengo, pues decían que ya llenaba el primer requisito para ser padre jajaja. ¡Qué cómico!

Fue algo jocoso y del momento, aunque pensándolo bien, no me incomodaría si Dios me llamara a esa dimensión de vida. La verdad no es algo que busque, pero sí considero fundamental dejarme sorprender por Dios.

Si me preguntan qué quiero en mi vida, responderé: «No quiero nada más que a Dios». La opción de vida a la que me llame me bastará y me sobrará; porque más que una vocación determinada, sé que Dios me llama a ser feliz y hacer felices a los demás.

La vocación principal es AMAR. Nos lo dice Jesús: «Ámense unos a otros como yo los he amado».

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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