
Querido Propósito,
Estoy comenzando a sentirte. No te veo aún, pero ya huelo tu aroma y percibo tu presencia cerca de mí. Me falta poco para tocarte, abrazarte y conocerte finalmente.
Te me has hecho el escurridizo. Eres muy hábil y sutil; tienes la capacidad de pasar desapercibido. Pero sé que lo haces a propósito querido Propósito. Sé que requieres que yo agudice mis sentidos para verte con total claridad y poder aprovecharte al máximo.
Ya mi corazón se comenzó a acelerar y a encender en el fuego del sentido de mi vida, porque estoy cercano a ti, mi querido Propósito. Puedo percatarme de que has dejado huellas en el camino y logro identificar tus pasos. Voy tras de ti Propósito amado. Esta vez sí será real, sí te tendré en mis manos y caminaré contigo hacia donde me tienes predestinado.
Todos en la vida vinimos con un propósito, con un plan que cumplir. Hoy estoy más cerca que nunca de encontrar el mío. Y tú, ¿ya encontraste tu Propósito?
