
Esa mujer tiene tal pureza en su mirada, que me pierdo en el vasto océano de sus ojos.
Puedo verla sin cansarme de contemplar la belleza de su inocencia y la dulzura detrás de cada palabra que sus hermosos labios pronuncian.
Ella es una de las grandes maravillas que ha creado Dios; es una grandiosa obra de arte, elaborada por las Manos Divinas.
Ella es increíblemente bella en todos los aspectos; desde lo interior, de su alma, hasta lo exterior, sus cabellos, su sonrisa, su cuerpo.
Ella me hace ver el cielo de la mañana siempre azul; y en la noche ver el cielo abarrotado de estrellas.
Gracias por darme una nueva mirada con tu pureza y tu belleza, dulce y tierna princesa.
