El síndrome de: “ANTES TODO ERA MEJOR”

Hubo etapas de mi vida en las que no me sentía conforme conmigo mismo ni con las circunstancias. Era en esos momentos, en los que me sentaba a recordar años anteriores y decía: “Antes todo era mejor, de verdad que en el pasado sí era feliz”.

¿No te ha pasado eso? Que de pronto miras atrás y dices: “es que antes todo era mejor”. Yo le llamo “el Síndrome de antes todo era mejor”. Yo he sentido esa nostalgia como fruto de la molestia con respecto a mi propia vida. Decía cosas como: “¿por qué tengo que ser así? o ¿por qué las personas no me tratan como yo quisiera?” Todas mis quejas eran sobre aspectos muy poco relevantes y superfluos. Y la fuente de mi mal sentir radicaba en las reacciones de las personas. Mi foco de atención era: “¿Qué impresión estoy causando en los demás?” A partir de allí me sentía bien o mal; y en torno a eso, afirmaba cosas como: «Antes no me trataban así, la gente ha cambiado» o «yo ya no tengo la alegría que me caracterizaba».

A lo largo de mi vida he aprendido que el pasado no era mejor que hoy; el pasado tenía también sus cosas muy buenas y sus cosas no tan buenas. Así como el presente, tiene cosas muy lindas y otras que pueden no serlo tanto. Lo que sí sé es que el pasado no existe, el futuro tampoco. Solo está el presente, el cual es un regalo; y la clave para vivir en plenitud está en descubrir lo especial de este regalo que me entrega Dios aquí y ahora: EL GRAN PRESENTE.

Qué triste sería para mí llegar a anciano y no haber vivido el presente plenamente por pasarme la vida pensando que antes todo era mejor. Como dice Santa Teresa de Jesús: “La vida es un momento fugaz en medio de dos eternidades. La eternidad de la que venimos y la eternidad a la que vamos”.

Quiero vivir este momento fugaz con la mirada en el hoy para aprovechar al máximo el regalo de Dios y poder, al final del camino, mirar atrás y decir: “Valió la pena vivir”.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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