
Hablaba con un compañero sobre fútbol. Él, aficionado del Real Madrid;
- Yo le decía: “Real Madrid va a ganar la Champion en esta ocasión, ¿verdad?”
- Él me respondía con esta frase: “No tengo pruebas, pero tampoco dudas”.
Me pareció una frase tan interesante y graciosa por la clara contradicción que hay en esta. Me pongo a pensar en esa oración: “No tengo certeza de que acontecerá, pero no dudo de que pasará”. Es demasiado curiosa esa frase ja, ja, ja.
Bueno, este es el momento en el que doy un salto drástico de un tema a otro, pero en torno a la misma frase. Salimos del fútbol para ir a la fe cristiana.
Quiero detenerme en este pasaje bíblico de la 1era Carta a los Corintios 15, 12-22.
Ahora bien, si se proclama que Cristo resucitó de la muerte, ¿cómo algunos de ustedes dicen que no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo ha resucitado; y si Cristo no ha resucitado, es vana nuestra proclamación, es vana nuestra fe. Y nosotros resultamos ser testigos falsos de Dios, porque testimoniamos contra Dios diciendo que resucitó a Cristo siendo así que no lo resucitó, ya que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es ilusoria, y sus pecados no han sido perdonados, y los que murieron como cristianos perecieron para siempre. Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo sólo para esta vida, somos los hombres más dignos de compasión. Ahora bien, Cristo ha resucitado de entre los muertos, y resucitó como primer fruto ofrecido a Dios, el primero de los que han muerto. Porque, si por un hombre vino la muerte, por un hombre viene la resurrección de los muertos. Como todos mueren por Adán, todos recobrarán la vida por Cristo.
Vuelvo con la frase central de este artículo: “No tengo pruebas, pero tampoco dudas”.
Y es que así es la fe. La fe es lo que vemos caracterizado en la afirmación de San Pablo al final de este extracto del pasaje bíblico. San Pablo afirma por fe que Cristo ha resucitado y lo experimenta desde su propia vida; una experiencia que sobrepasa los sentidos; es algo que va más allá de la razón. Por eso se llama “fe”.
A mi me dirán: “Dame pruebas de que Dios existe”. Tal vez no te pueda mostrar una prueba tan clara como que mis ojos son marrón oscuro (ya que los puedes ver). Pero viendo mi historia de vida y todo lo que he ido viviendo, cómo he salido de oscuridades; puedo dar pruebas de que, en efecto, Él existe; que Jesucristo está vivo y guía mis pasos. No es tan sencillo como decir que 2 + 2 = 4. Pero la experiencia de vida de quien ha sido tocado por Dios habla con claridad de las maravillas que Cristo resucitado hace y que en efecto Él está y obra para nuestro bien.
Termino con un cambio en la frase inicial con respecto a la existencia de Cristo vivo: “Mi vida es la prueba de que Jesús está vivo, y no tengo duda alguna de ello”.
