Cuando las heridas gritan

Conozco personas que, de forma que pareciera natural, buscan crear problemas en cada lugar al que van; procuran encontrar una temática por la cual discutir o crear un conflicto. A veces pueden parecer difíciles de tratar y hasta causar algo de incomodidad, pero he descubierto que aquel patrón de comportamientos tiene que ver con sus historias de vida.

Personas como esas, muchas veces vienen de un pasado familiar muy difícil; realidades de infancia hirientes que marcaron de cierta manera sus vidas y dejaron heridas que, aún en su etapa adulta, no han llegado a sanar. Muchas de esas heridas quedan muy hondo en el corazón, de manera que no es fácil acceder a ellas para que sean curadas, pero lo que sí permanece como consecuencia, son comportamientos irritables y una inconformidad permanente frente a las realidades que se viven.

Es muy complicado que se resuelvan aquellos hábitos dañinos de irritabilidad y necesidad de crear confrontación, cuando la persona no reconoce que hay algo que sanar en su corazón y que, por lo tanto, no quiere explorar dentro de sí.

Si la persona aceptara que tiene algo que resolver por dentro, generalmente, creo que sería necesaria la ayuda de un profesional de la salud mental, sobre todo cuando son heridas que se han ido cargando por muchos años y que ya han echado raíces profundas en la psiquis.

Pero creo que todo tiene solución y no hay problema emocional en el ser humano que, con un buen acompañamiento, no pueda ser resuelto. Lo más importante, considero que es la apertura de la persona a dejarse ayudar para así, renovar su percepción de la vida y curar las heridas de su historia personal.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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