
He sabido de personas que no pueden estar mucho tiempo en silencio; tienen que tener alguna música puesta, la televisión encendida o a alguien que les esté conversando. A estas personas se les hace muy difícil la soledad sin ruidos.
Yo antes era así; me inquietaba estar solo. Incluso me daba miedo. Recuerdo cuando era niño y llegaba de la escuela; de pronto, me acostaba a dormir, me levantaba a las 6 de la tarde y no había nadie en casa. De pronto me entraba un pavor al verme solo; sentía el ambiente como lúgubre.
El miedo que tenía a la soledad y el silencio radicaba en la falta de seguridad en mí; la dependencia de estar acompañado para sentirme tranquilo; una baja autoestima y poca valoración de mí mismo. Todo esto me generaba un sentimiento de inestabilidad que me llevaba a buscar afanosamente, a alguien con quien estar.
La aparición de dos ángeles de Dios: un psicólogo y un padre, fue la fuerza para formatear mi mentalidad y convertirme en un nuevo yo, seguro de sí mismo y con un gran amor propio.
Esto cambió completamente mis hábitos de vida. Di un giro de 180 grados, porque ahora no hay cosa que ame más que la soledad. Los espacios en la noche, antes de dormir, los atesoro inmensamente. Es allí cuando me siento en una silla, en la oscuridad de mi cuarto; tomo el rosario en mano y silenciosamente voy rezando cada Misterio en mi mente. No se escucha absolutamente nada, solamente mi respiración. Durante la hora que va pasando, fluyen pensamientos en mi cabeza; no retengo ninguno, simplemente los dejo pasar, para que así como vienen, se vayan. De pronto, llevando 40 minutos de rezo, los pensamientos dejan de fluir y me encuentro con un silencio absoluto y mi mente en quietud. No puedo más que sentir la serenidad de mi cuerpo, mente y alma y regocijarse en esos breves momentos, mientras sigo recitando el Ave María.
El silencio es un tesoro, porque permite entrar en esas áreas del subconsciente que en medio del ruido de la cotidianidad, no se puede tener acceso. Es allí en la quietud, en donde la paz envuelve la existencia del ser.
