Ahora sí te tomas en serio

Llego el momento en el que por fin te miras a los ojos con la seriedad que te mereces. Ves en ti a un profesional capaz de vivir con un claro sentido de la responsabilidad, cumpliendo con cada uno de los deberes que le corresponde llevar a cabo. Tu nombre ahora resuena con voz firme y sin titubeos. Eres un hombre hecho y derecho con tal claridad de tu propósito, que lo puedes palpar con la palma de tu mano.

Donde veías comedia, ahora ves humor con sentido y profundidad; donde veías a un personaje interpretado, ahora ves a un ser humano revelado. Ahora no solo ves, sino que observas, no solo oyes, sino que escuchas, no solo emites sonidos, sino que hablas con coherencia y elocuencia. Estás despierto, finalmente has despertado de aquel largo sueño y letargo en el que asumías el rol de una persona ficticia, cuyo único fin era desempeñar un papel y quedar bien a los ojos del entorno.

Eres un hombre auténtico, se acabaron las falsedades, no hay más necesidad de fingir, ya es innecesario reír sin quererlo. No hace falta forzar más tu proceder; ahora tienes la libertad y el valor para fluir en el río de tu naturaleza de cuerpo y alma. Tu corazón y tu razón están finalmente en sintonía y dialogan para encaminarse juntos por el sendero que te corresponde, aquel por medio del cual se lleva a cabo tu Propósito.

La verdad, valentía, prudencia y paz son tus banderas, aquellas que determinan tus pasos y tu camino hacia la autenticidad de los valores bien vividos y la fidelidad a tus convicciones, con la frente en alto, los pies firmes sobre la tierra y confiando en la Providencia de aquel que te creó.

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Autor: Cuentos de una ciudad real

Un historiador de la cotidianidad.

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