¿Por qué mendigas atención? ¿Por qué buscas aprobación de las personas? ¿No ves que ya eres visto, aprobado y amado por el Creador del cielo y la tierra?
¿Crees que necesitas la aceptación de Roberto, Ana, Carlota, Boris, Luis, Amir, Luciana y cuántos nombres más se te vengan a la mente? ¿Te doy mi respuesta?
La respuesta es: NO, no necesitas el gancho y visto bueno de nadie para sentirte bien. Dios te ha creado y está complacido con quien eres, no lo que haces, sino quien eres. Puedes hacer muchas cosas o dejar de hacer otras muchas; pero quien eres, nadie te lo quita, pues es tu esencia, y eso es lo que Dios más ama de ti, TU EXISTENCIA.
No mendigues más aceptación, atención ni amor; solo vive, vive con la tranquilidad y certeza de que el Padre del cielo ha puesto su mirada en ti, y tiene un gran Plan trazado para tu vida.
No busques más, déjate encontrar y acariciar por Dios, déjalo ser en ti. No mendigues más, simplemente sé tú, y verás como todo alcanza su plenitud en ti.
Me siento en una etapa de transición. El paso de la dependencia emocional, a la trascendencia afectiva. Todo cambio genera agitación pues, se sale de una zona en la que había cierto acomodo; se sale de la antigua área de confort, para establecerse en un nuevo y mejor terreno, uno más amplio que brindará una mayor libertad al ser.
Los afectos siguen siendo necesarios, es lo normal; sin embargo, ahora no han de determinar las consecuencias internas del ser.
Independencia emocional, creo que es vital para el adecuado funcionamiento de la persona. Por otro lado, acompañada de esa autonomía, creo que debe estar arraigada la actitud de servir y proyectarse en favor de las personas con las que se convive.
Así se puede llegar a esa cúspide de bienestar, con la dupleta de la independencia emocional y la proyección en el servicio. La primera, permite vivir en libertad y la segunda, llena el corazón recargándolo de vitalidad.
¿Cuántas veces no me ha pasado que, involuntariamente, imagino una realidad que desearía experimentar y, no caigo en cuenta que ese suceso no podría suceder? Pero, en mi mente he asumido ese acontecimiento como si fuera algo que irremediablemente iba a pasar.
El tema en cuestión es que, mi actitud se manifiesta con un claro convencimiento de que lo visualizado ya es una verdad que ha de suceder, de una u otra forma.
Es interesante cómo trabaja el cerebro humano; claramente yo no entiendo prácticamente nada de su funcionamiento, o si entiendo algo, es lo más mínimo. Lo que sí me impresiona es que, muchas veces me he convencido con tal determinación, que una persona está pensando lo que yo preveo en mi cabeza, y lo afirmo internamente con una seguridad que, me hace tratarla con esa convicción. La mayoría de las veces me equivoqué y, consecuentemente, me llevé una desilusión.
Hoy en día, he aprendido que los pensamientos son solo pensamientos; no son la realidad. Ahora bien, los pensamientos son muy importantes en la vida, sobre todo cuando se trata de reflexionar y discernir, con base en, lo esencial de tu vida y responsabilidades vitales.
Algo que me llamó mucho la atención fue lo que escuché de un profesional que decía que, entre más pensamos, mejor funcionaremos en cuanto al desarrollo de nuestro proyecto de vida; y una de las cosas que más nos ayuda a pensar es leer mucho; claro está que, es importante seleccionar aquello que vamos a leer para asegurarnos que nos aporte algo que valga la pena.
En fin, he aprendido con el pasar del tiempo que, muchas veces, a los pensamientos hay que dejarlos ir y venir, sin dejarse elevar por ellos a las nubes, evitando así caer después y darse un fuerte golpe de decepción.
Hace poco te preguntabas, ¿qué quiere Dios de mí? Tenías la duda sobre qué hacer de aquí en adelante. Comenzó tu mente a dar vueltas entre pensamiento y pensamiento, tratando de definir qué cosas vas a cambiar en tus hábitos y comportamientos (que por cierto, las veces que lo has hecho, no te ha ido muy bien).
¿Quieres que te de mi opinión? Creo que no has de cambiar nada a la fuerza, como lo has pensado hacer. Como tú lo has dicho, estás en las Manos de Dios y has abierto tu corazón para que Jesús viva en ti y, el Espíritu Santo dirija tus pasos. No planees sobre tu porvenir, deja que, así como se ha ido manifestando en tu cotidianidad y en tu conciencia, siga fluyendo la Gracia, como el río que sigue su rumbo por inercia.
Deja que la esencia de tu ser y el propósito de Dios surja naturalmente, no pongas resistencia, solo sigue así como vas, que has soltado las riendas para dejar que la Mano de Dios, conduzca la carreta por donde Él, mejor que nadie, sabe que es más oportuno y conveniente.
Sigue viviendo con tus lemas de vida: «Señor, que se haga en mí tu Voluntad»; «aquí está tu siervo, hágase en mí según tu Palabra»; «que no viva yo, que Cristo viva en mí»; «Padre, en tus Manos encomiendo mi espíritu».
Sigue con esa actitud y disposición y verás, cómo la obra de Dios en tu vida, continuará hasta llegar a su culmen.
El 99% de mi vida, es decir, hasta hace un día atrás.
¿Cómo te sientes al ver tu pasado y descubrir que, no has vivido con la conciencia puesta en tu realidad presente de cada momento?
Siento que me perdí innumerable cantidad de oportunidades de todo tipo. Principalmente vienen a mi mente, las oportunidades de estrechar lazos de amistad y relaciones interpersonales en general.
¿Crees que el tiempo que viviste distraído (toda tu vida), ha sido un tiempo malgastado y perdido?
Aunque tenga una gran nostalgia en mi corazón por esto, no me parece que ha sido una pérdida de tiempo.
¿Por qué? ¿me puedes ampliar un poquito tu respuesta?
Haber despertado de mi letargo, después de toda una vida con la cabeza en las nubes, me ha permitido ver el mundo y a las personas con otros ojos. Si no hubiera pasado eso en mi historia de vida, no valoraría la vida y a los demás, como lo hago hoy. De hoy en adelante, los que me rodean son tesoros andantes, seres a los que me siento con ganas de amar y valorar, hacerles sentir lo valiosos que son y llenar sus rostros de sonrisas, con la alegría y entusiasmo que me caracterizan. Este ha sido el regalo que he recibido, de todos estos años de haber estado distraído.
Entonces, no ha habido tiempo perdido. Sino, que ha sido el más grande regalo que has podido recibir, ahora ves el mundo como pocos lo pueden hacer, con los ojos del amor infinito.
Así es, estuve en un período de hibernación emocional y psíquica y, ahora, es tiempo de salir a proyectar toda la energía vital que he estado acumulando por tantos años.
Me pregunto: ¿Qué quiere Dios de mí? ¿qué quiere Dios en general? No me conformo con una respuesta teórica, quiero una respuesta que emerja desde lo más profundo de mi ser. Quiero escuchar esa voz viva de Dios en mi interior, que me hable con certeza y me diga: ¿qué es lo que Dios espera de mí? ¿Qué espera del mundo?
Escucho el mandamiento: amar a Dios y al prójimo, me parece muy bueno. Además de eso, quiero escuchar a Dios mismo decirme qué piensa hacer Él. Señor, te lo redacto en este artículo: estoy amando como lo pides en tu Palabra. Ahora dime, concretamente, ¿qué quieres de este hombre de edad adulta que ya está llegando dentro de cuatro años, a los cuarenta?
Padre, me regocijo tanto en dar amor, me causa un bienestar y un regocijo inmenso en mi corazón. Aún así, siento que es muy poco lo que he hecho. Tengo ahora mismo un desbordamiento interior, seguramente, causa de la hipomanía. De todas formas Señor, estoy aquí, con la intriga de lo que quieres para mí y a través de mí.
Te digo como Samuel: «HABLA SEÑOR, QUE TU SIERVO ESCUCHA».
Y aquí estoy yo, caminando sobre la cuerda floja, manteniendo el equilibrio en medio de dos vacíos; el de mi derecha que se traduce en pérdida de sentido de vida; y el de mi izquierda que representa el bloqueo mental.
Pérdida de sentido de vida y bloqueo mental. En medio de ellos está la serenidad del ser. Cada paso que doy sobre aquella cuerda que representa mis principios y mi fe, se convierte en una nueva puerta que se abre, para darme a elegir si quiero permanecer en el centro, o si prefiero saltar a alguno de los dos vacíos.
Hay factores que, de alguna manera y de forma natural, me mueven, con el riesgo de hacerme caer. Uno de ellos es el viento que significa las circunstancias que me rodean y estimulan mis sentidos y pensamientos. Para alguien que se vuelve tan ligero, aquel viento o incluso una suave brisa, podría fácilmente empujarlo hacia el vacío de la derecha.
También está la fatiga y cansancio, en medio de la ardua labor de mantener el balance; aquella fatiga está representada en la negación de la propia vida y circunstancias que toca enfrentar, un rechazo a la propia realidad, encerrándose en un ensimismamiento egocéntrico que, podrían hacer flaquear las piernas hasta caer en el vacío de la izquierda.
La vida se trata de mantener el equilibrio. Los extremos no son nada buenos. Para mantener la paz en la conciencia y el corazón latiendo en un ritmo de serenidad, es justo y necesario permanecer en la cuerda floja, bien centrado y con la mirada puesta hacia adelante, visualizando como horizonte a Aquel que te ha puesto ahí desde un principio, DIOS.
Dentro de mí vive un Dragón que, ha estado dormido durante muchos años. En los últimos tiempos ha estado despertando de su profundo sueño. Parece ser que está tomando conciencia y se comienza a manifestar poco a poco, hasta el día en que alcanzará su máximo esplendor.
Este Dragón arde por dentro con las llamas de su Pasión Incontrolable, aquel fuego ardiente que, lo enciende y envuelve en un haz de locura desbordante del deseo de entrega.
Detrás de este Dragón, está la luna roja, que lo alimenta del Maná de la Gratitud y le brinda la Fuerza interminable que lo llevará a conseguir la Cumbre del Amor.
El Dragón tiene furia desbordante que arrasa con todo el egoísmo alrededor, inundando todo de alegría infinita.
Hay un Dragón dentro de mí, quiere abrir sus alas y emprender su vuelo hacia el cielo cubierto por las estrellas de la dulce ternura.
Abre tu hocico Dragón y exhala el fuego de tu amor, para encender al mundo entero, de manera que arda en caridad y la dulzura de quien se siente verdaderamente amado y comprendido.
Vamos Dragón, no nos hagas esperar más y, saca tus garras para rasgar todos los telones de egoísmo y odio, para dar cabida a la solidaridad y la escucha atenta entre los hermanos.
La furia de amor del Dragón en mí, ha emergido para hacer surgir el torrente de agua viva que hidratará las sequías de las almas que sufren de soledad.
Ahora que el Dragón ha despertado, brotará en el mundo, el jardín de rosas, cuyo aroma, envolverá a la humanidad con el olor de la paz y la santidad.
Fluye Dragón, emprende tu vuelo y cubre con las alas de tu amor, a este mundo que se ha perdido en la desolación.
¡Ha despertado el Dragón y ahora, comenzará el final de su Misión!
El amor es una trampa que te envuelve en la prisión de la entrega sin medida, por el bien de aquella persona que se encuentra frente a ti.
Es un aguijón que te pincha y te contagia de la fiebre del servicio incansable, en favor de los que te rodean.
Es un veneno que, al tomarlo, enciende tu corazón y te hace pensar mucho en las necesidades de los que están en tu camino.
Es un cuchillo que corta tu alma para que con un sentido de solidaridad, te repartas a asistir a quienes necesitan una mano amiga.
El amor es un desastre natural, que revuelve tu interior en una tormenta de tiempo invertido para dar cariño, escucha, consejos y compañía a aquella persona que lo necesita.
El amor es una espina que se entierra en tu conciencia, llamándote esta entonces, a mirar por la ventana, a ver si hay alguien allá afuera que se haya quedado sin comer, para darle ese emparedado que tienes guardado en la nevera.
¿Qué es el amor? Es un mal escaso, que recibido en tu corazón, produciría bien en abundancia.
Aprovechando la oportunidad, te comento que vi a aquel joven distraído, como es de costumbre, caminando por la Vía Randall 14 de las afueras. Otra vez estaba mirando hacia arriba como arrebatado por los sueños que parecían surgir dentro de sí.
No había manera de hacerlo reaccionar, alguien lo saludaba de lejos y él, ni se enteraba de lo que sucedía en su entorno. Verdaderamente, este joven tenía que estar pensando en alguna persona, alguien lo tendría que haber elevado a una nube de encantamiento mágico.
La última vez que lo vi, me paré frente a él a propósito, de manera que, terminó tropezando conmigo; de pronto, como si hubiera despertado de un profundo sueño, me miró y me dijo:
«Disculpe, fue mi culpa».
Le dije que no había problema y me presenté. Le dije:
«Tengo una curiosidad, diariamente te veo caminar por aquí, viendo hacia arriba, con un rostro de ilusión, como si estuvieras soñando despierto y, me preocupa porque no estás pendiente de nada. Pienso que podría pasarte algo, un carro que te atropelle o alguien que aproveche tu despiste para robarte».
Todo esto lo decía con la intención de que me explicara qué era lo que pasaba por su cabeza. Me dijo:
«Ah sí, sí. Lo que pasa es que hay una mujer que se ha robado mi razón y me dejó con falta de cordura. Así que ahora no puedo pensar, más que vivir inmerso en la locura de la ilusión por volverla a ver, esperando que algún día, se compadezca y me regrese la razón que algún día tuve.
Me quedé pensando y analizando lo que me acababa de decir. Después continuó:
«El enamoramiento es algo muy curioso, surge cuando menos te lo esperas, dándote así mociones cuyo origen no conoces y de las cuales el destino es incierto. Te borra el horizonte que tenías frente a ti y, como si tuvieras ahora los ojos vendados, te lleva por caminos totalmente desconocidos. Al final, no sabrás lo que te espera, ni tampoco podrás predecir si será el sendero que Dios ha trazado para ti. Es complicado identificar ese sendero de Dios, porque, aunque dispongas tu voluntad a los pies del Creador, tu libertad está acompañada de emociones y sentimientos que pueden redirigir tus pasos por aquella ruta donde no existe la razón».
Después me preguntó:
¿Qué piensa usted de esto?
Después de unos segundos de procesar lo que me había dicho, le contesté:
«Estoy de acuerdo contigo sobre esa impredescibilidad del enamoramiento y no veo ninguna discordancia entre tu forma de pensar y la mía al respecto. Yo complementaría lo que me has dicho, diciéndote que, el enamoramiento es algo hermoso, es un sentimiento que te lleva por un espacio de tiempo, a un mundo de fantasías, en donde te sientes como en una película romántica, donde parece que todo va a llegar a buen término. Creo que es bueno vivir ese sentimiento con prudencia, sin dejarse llevar ciegamente por esos impulsos; porque esas inspiraciones enamoradizas, se le han adelantado a la razón, la han dejado rezagada. Por eso, hay que continuar tranquilamente dejando al enamoramiento fluir dentro de si, y esperar a que la razón le alcance, para entonces, conjuntamente, tomar una decisión apropiada. En conclusión y reafirmando lo mencionado, lo que pienso es que, has de vivir profundamente el enamoramiento dentro de ti, pero sin dejar salir sus impulsos, hasta que la razón lo alcance y puedas de forma completa, ver el panorama para decidir qué vas a hacer al respecto.
El chico se quedó mirando al vacío con profundidad en su mirada, y se notaba que estaba reflexionando detenidamente sobre lo que acababa de oír. Volvió la mirada hacia mí y solamente me dijo: